Subirme, gracia del Señor, que a mí me retimió.
En perdición su amor me ayudó.
Mi noche iluminó en los peligroso aflicción.
Su gracia siempre me libró y me guiará feliz.
Y cuando el Señor al fin esté brillando como el sol,
a Dios por siempre alabaré.
Su gracia me salvó.
Su gracia en mí no me salvó.
Subirme, gracia del Señor.
Subirme, gracia del Señor.
(se repite)